El Arsenal del Hereje

El arsenal del hereje, interesante para compartir.

Resumen de lo mas imparcial posible

La eugenesia, ¿Qué es la eugenesia? Procede del antiguo griego eu (bueno, bien) y genes (nacer), por tanto es “nacer bien”, o “el nacimiento de los buenos”. La Wikipedia define la eugenesia como “ciencia aplicada o movimiento biosocial que propugna el empleo de prácticas destinadas a mejorar la composición genética de una población”. Eugenesia significa socialismo biológico, biopolítica, una nueva ingeniería social basada en la lógica, la biología, la genética, el acato de las leyes naturales de la vida, y la voluntad de crecer en armonía —tanto con el mismo planeta como con los seres que lo pueblan. La eugenesia es la voluntad de un jardinero que intenta que la especie no sea un descampado donde crecen hierbajos en desorden, sino un jardín donde, merced a la intervención de una inteligencia superior, se arrancan las malas hierbas y se cultivan las plantas hermosas y fructíferas, compartiendo una armonía entre ellas, y siendo amables con el suelo santo sobre el que germinan y crecen, y al cual deben su misma existencia. Es la voluntad de mejorar al hombre o, preferiblemente, de superarlo, pues ya se sabe que el hombre es un ser imperfecto cuya creación no está completa, cuyo modelo de perfección absoluta aun no ha sido fijado del todo, y que por tanto ha de ser dejado atrás. La eugenesia, en suma, es el instinto de llevar adelante la evolución de la especie y crear al superhombre.

Nada nuevo bajo el Sol. Desde el Neolítico, el hombre encontró maneras de domesticar a animales que eran biológicamente útiles para él por aportar buena leche, carne, huevos, lana, etc., y se dedicó a criarlos con esmero para mejorar la calidad de sus rebaños generación tras generación. Lo mismo pasó con las variedades de plantas, especialmente con los cereales. En cada generación, el antiguo granjero-ganadero impedía que las variedades no-útiles de su rebaño o cosecha se reprodujesen, y en cambio procuraba que los mejores especímenes tuviesen una descendencia prolífica. Así, sus cosechas y sus rebaños iban mejorando poco a poco. Si por tales métodos se podían obtener toros más grandes, trigo más nutritivo o gallinas más fértiles, ¿por qué no se iban a poder obtener seres humanos más inteligentes, valientes y fuertes? ¿Acaso el cuerpo del hombre no está sujeto a las mismas leyes que las que gobiernan a los animales salvajes? Desgraciadamente, esta mentalidad, que se aplicó al ganado y a los cultivos, no se aplicó al hombre, y la conquista de condiciones de vida mejores, así como la adopción de hábitos y dietas antinaturales, relajó la selección natural, desencadenando la degeneración del hombre civilizado.

La eugenesia habla de la necesidad de impedir (eugenesia negativa) la multiplicación de mutaciones indeseables en el genoma humano (como objetivamente lo pueden ser la ceguera, la deformidad, enfermedades congénitas variadas, el retraso mental, el avance del mestizaje entre razas originariamente armoniosas por sí mismas, el síndrome de Down, etc.) prohibiendo su reproducción y multiplicación antes de que sea demasiado tarde para la especie y antes de que la Tierra y la Naturaleza reaccionen violentamente ante la proliferación descontrolada de un tipo humano inferior, enfermo y abotargado, que se ha convertido en un tumor maligno para el planeta.

Y, por otro lado, es preciso favorecer (eugenesia positiva) la propagación de los especímenes humanos mejor dotados en todos los aspectos, para otorgarles la ventaja evolutiva. Esto se refiere especialmente a la natalidad, el entrenamiento deportivo, la alimentación, la vida a la intemperie, el cultivo de las facultades mentales y de la voluntad, la cultura general y la salud. A los ojos de la especie, cualquier método es legítimo para lograr esto, desde la fertilización in vitro, el diagnóstico pre-natal o la selección de embriones, hasta avanzadas técnicas de ingeniería, cirugía y terapia genéticas que están a la vuelta de la esquina. Si esto no se lleva al cabo es precisamente porque la Civilización Occidental está gobernada por personas a las que el destino de la raza, de la civilización y de la humanidad no les importa en absoluto, ya que lo que les mueve es el beneficio económico inmediato y el éxito cortoplacista.

Occidente se muere y pide a gritos un sistema autoritario y socialista en el que la regeneración de la raza y la calidad biológica vuelvan a cobrar fuerza para equilibrar la balanza planetaria que actualmente está inclinada hacia la proliferación de un tipo humano de nula calidad.

INTRO

A menudo he pensado que Galileo no fue el primer hombre de la época post-clásica europea en “redescubrir” que la Tierra gira alrededor del Sol. Había acceso a las obras clásicas, y creo sinceramente que en la Edad Media muchos sabios conocían la verdad, pero ninguno tenía el valor de publicarla por temor a la Iglesia y a la palabra “hereje”, capaces todas de arruinar su carrera e incluso de poner fin a su vida en una hoguera, al son de los aplausos del vulgo beato. Así, una camarilla de fariseos, representante de una idea oscurantista, ejercía su control sobre un rebaño “temeroso de Dios”, manteniéndolo por siempre en la ignorancia y en las tinieblas, despojándolo de sus tradiciones gentilicias para reemplazarlas con la Biblia y reinar como reyes tuertos en un mundo de ciegos. Galileo, pues, como otros, se vio forzado a retractarse, so pena de ser quemado por hereje.

Pues bien, hoy tenemos:

– Una nueva Iglesia: el Sistema.

– Nuevos dogmas incuestionables: lo “políticamente correcto”, la “igualdad” a ultranza, el feminismo, el multiculturalismo, la rebelión contra cualquier cosa que esté bien constituida, el odio hacia lo superior, el individualismo y el deseo de no ofender a los parásitos chupasangres y quejicas

– Una nueva inquisición: la prensa, las ONGs y los lobbies judíos, homosexuales, feministas y cristiano-demócratas, entre otros.

– Tenemos nuevos herejes: revisionistas, “ultraderechistas” y científicos disidentes.

– Nuevos tabúes intocables: la ingeniería genética, el “holocausto”, el racismo, el nazismo, el fascismo, el antisemitismo… y la eugenesia.

– Nuevas cazas de brujas: escándalos y juicios a los grandes disidentes o a cualquier sospechoso de “racismo” o patriotismo.

– Nuevos pioneros arrepentidos al estilo de Galileo, como el científico y superdotado inglés James Watson, quien se retractó de su frase “racista” en 2007, so pena de ser quemado en la hoguera de los medios de comunicación. Igual que en el caso de Galileo, el tiempo demostrará la veracidad de sus palabras, y la posteridad honrará como verdaderas esas palabras que murmuró entre dientes: “y sin embargo, se mueve”.

– Tenemos nuevas hogueras: el ostracismo, la difamación, la condena, el encarcelamiento, el boicot e incluso la agresión física directa.

– Un nuevo Satán, anticristo, Lucifer: Adolf Hitler.

– Y, por supuesto, tenemos a los fariseos de siempre: grandes magnates de las finanzas y de los medios de comunicación, progresistas y políticos ambiciosos que venderían a su hermano por dinero y notoriedad, ONGs que timan al contribuyente incauto y viven de subvenciones cual parásitos, burócratas desvencijados y quemados, funcionarios trepas y mediocres, profesionales del derecho que se sustentan con la injusticia y la mentira, parásitos decadentes, incluso científicos que pretenden medrar pisando a sus compañeros de trabajo, haciéndole la pelota al Sistema por muy corrupto que sea, y utilizando a cada uno de los caídos en desgracia como un peldaño particular en su escalera hacia no se sabe muy bien dónde (cualquier trabajador conoce bien el perfil psicológico que se está describiendo). Todos ellos, juntos, representan la contra-evolución, las corrientes destructoras, antitéticas y disgregadoras en el seno de la humanidad: los defectuosos de la especie, que impiden su evolución hacia formas de vida superiores, encadenándola a lo mísero, lo mediocre y lo servil.

De manera que afirmo, sin ningún miedo a exagerar, que hoy está pasando exactamente lo mismo que pasaba en la Edad Media con la Iglesia. Si algo nos enseña la historia, es que la historia se repite (“ése es el error de la historia”, diría Darwin) y que, en épocas de tabúes, la ciencia no avanza. La sociedad moderna, en plena regresión fisiológica, y envenenada por genes-basura, se remolca patéticamente con inventos de hace 70 años, y critica los tabúes del pasado remoto, sí, pero se le parece olvidar que esos tabúes han sido sustituidos por otros tabúes nuevos.

El único objetivo de este siniestro frente nivelador, anti-evolutivo e igualitario sigue siendo el mismo de hace milenios: frustrar al hombre en su camino para llegar a Dios.

Incluso despojando al tema de pasión e idealismo, la eugenesia y la ingeniería genética parecen asuntos, bajo el punto de vista lógico y objetivo, tan nobles, tan sublimes y tan benevolentes que sólo puedo preguntarme qué clase de persona podría oponerse a semejantes virtudes. ¿Por qué, pues, hay tanta oposición a un asunto tan sumamente urgente y necesario como lo es la Eugenesia? Yo lo atribuyo a tres razones:

1- Dos milenios de cristianismo y derivados.

2- Una desproporcionada influencia usurera, especialmente a través del mercado de bienes y servicios, las finanzas y los medios de comunicación. Una mafia potente de este planeta que no le interesa el ascenso de pueblos más fuertes y capaces, sino el envenenamiento y mestizaje de todos los pueblos gentiles.

3- La ignorancia y la calidad física, mental y moral muy baja de buena parte de la población moderna, gracias a una anulación, durante siglos, de la selección natural, la persecución de librepensadores, el agotamiento de la mejor sangre en guerras, la manía de ayudar más a los peores que a los mejores y, en la actualidad, gracias a un deliberado elogio de la vulgaridad y la mediocridad en los medios de comunicación (lo cual no es más que una nueva forma de cristianismo —la glorificación, propaganda, de lo miserable, lo mediocre y lo bajo).

En contraste con esta anti-evolución, y más tras leer la presente recopilación, nadie puede negar que la inmensa mayoría de hombres que hoy se tienen por grandes personalidades, inteligentes, sabios, audaces y exitosos cada uno en su campo, apoyaban la eugenesia. Mi intención es, con esta avalancha de grandes personalidades, “animar” un poco a quienes defenderían medidas pro-eugenésicas —especialmente médicos, profesores, biólogos, genetistas y demás— y que vean que milenios de historia les secundan. También intento que la gente ande más pendiente del mundo de la ciencia, pues están teniendo lugar avances y debates extremadamente interesantes, que demuestran que hay personas muy preparadas que se dan perfectamente cuenta de lo que está pasando y de cómo atajarlo.

Por desgracia, la ciencia moderna está muy intervenida por el sistema oficial. Se conceden fondos para investigar solamente asuntos que puedan redundar en un beneficio económico directo a corto plazo, lo cual corta de tajo las esperanzas de investigar por senderos, quizás más arduos, pero que a largo plazo produzcan beneficios mucho más importantes, y no sólo económicos. La humanidad tiene que cansarse de estar gobernada por payasos codiciosos, simples y vulgares mercaderes del desierto que sólo piensan en buscar nuevas retorcidas tretas financieras y nuevos mercados para vender chucherías inútiles.

Pero llegará un día en el que los científicos dejarán de investigar sobre cremas y siliconas varias para parchear los asquerosos cuerpos desgastados de viejas paranoicas, y dirigirán sus esfuerzos a mejorar la herencia genética del ser humano para que en el futuro jamás vuelva a necesitar “enmiendo” alguno. Llegará el día en el que los médicos dejarán de afanarse en la búsqueda de medicinas y en prolongar, mediante métodos aberrantes, las vidas de pacientes terminales que tienen el cuerpo destrozado, para dedicar, en cambio, sus energías a la creación de un tipo humano que no necesite medicina alguna.

La mal llamada “comunidad científica” —integrada realmente por científicos serviles para con el sistema oficial, lacayos gritones de lo “políticamente correcto” poseídos por dudosas ambiciones socio-político-económicas y ávidos de trepar— se lanza a la pelleja de quien diga algo disidente del fanático dogma mainstream —incluso (o quizás especialmente) si ese alguien es su mejor “colega” profesional.

Pero la verdad, fariseos, no se cambia, porque como ya he dicho otra vez, la verdad es para siempre.

Como el Fénix, volverá a aflorar esa gran verdad que es la ley de la desigualdad humana y la necesidad de cultivar a los mejores y poner límites a la reproducción de los peores. De hecho, es un secreto a voces que está en las mentes y, a veces, en la misma boca, de muchos médicos y científicos, representantes de la que en un futuro será la ciencia más importante de todas: la ciencia del hombre y de la vida. Llegará un día en el que estos heraldos de la verdad saldrán a la luz proclamando su enseñanza y su grave advertencia:

La civilización ha hecho que el ser humano degenere y empeore, y es necesario tomar medidas radicales de emergencia para revertir ese siniestro proceso, o nos convertiremos en una forma de vida débil, involucionada, inferior, patética, vulnerable, enfermiza, afeminada, dependiente y encima dañina para el planeta, incapaz de superar adversidades de absolutamente ningún tipo —nos convertiremos en los “emos” de las especies animales. Seremos una especie cochambrosa y gelatinosa que se arrastrará entre máquinas. Y entonces es cuando la Naturaleza irá a por nosotros. Por otro lado, “raza” es mucho más que rasgos étnicos-antropológicos. Es la calidad biológica del linaje, es la resistencia de ese eslabón que forma parte de una cadena de la cual nadie conoce el principio ni el final, pero que debe de ser fuerte y brillante para soportar la tensión a la que la vida la somete.

Mi opinión sobre el futuro de estos asuntos es que, de nuevo, la Historia se repite. Del mismo modo que pasó en el caso de la Tierra girando alrededor del Sol, en tiempos futuros también las verdades defendidas por los disidentes serán consideradas certezas evidentes, y quienes antaño las rebatían estúpidamente, se avergonzarán de haberlo hecho, como la Iglesia se avergüenza hoy de haber negado durante siglos que la Tierra gira alrededor del Sol. Y del mismo modo que el oscurantismo cristiano fue finalmente arrollado por un Renacimiento que la Iglesia fue incapaz de contener, también nosotros, incluso en la época más decadente, nos dirigimos hacia el último, imparable y definitivo Renacimiento del antiguo espíritu indoeuropeo.

Waffen SS

La doctrina Schutzstaffel mas conocida como la SS o escuadras de defensa. Como élite, los nazis organizaron, en el seno del NSDAP, las SS, guardianes de la idea nacionalsocialista, firmemente adoctrinados y severamente disciplinados. Los SS pasaron a incorporar a la flor y nata de toda Alemania (era común que a atletas o científicos prominentes se les hiciese SS), y estaban sentando las bases de un orden social superior, basado en la biología, la genética y la voluntad del espíritu humano. Las SS en general otorgaban mucha importancia a la buena condición física y mental, y a la limpieza del linaje de influencias extra-europeas. Las condiciones de entrada siguieron siendo muy estrictas hasta entrada la II Guerra Mundial. Así, todavía en 1937, Hitler se enorgullecía de que “seguimos admitiendo sólo al 15% de los cantidatos que se presentan a las SS”. La disciplina de estos hombres era extremadamente severa y rígida, y los castigos hasta por infracciones leves, brutales. Cada SS se comprometía a contraer matrimonio (sus esposas pasaban automáticamente a ser mujeres SS con el matrimonio, y a disfrutar de las ayudas que se les daba) con una mujer de sangre pura, y a tener, al ser posible, 4 hijos sanos. Tanto esto como todo el Proyecto “Lebensborn” se encuadran, junto con los planes de poligamia para el cuerpo, en las políticas nazis de eugenesia positiva, mientras que la famosa esterilización de los defectuosos era la eugenesia negativa. Sin embargo, los SS no eran sólo una manada de “sementales”. Demostraron ser la fuerza de choque más dura, mortífera, adiestrada, fanática, heroica, resistente, valiente, audaz y fiel de toda la II Guerra Mundial, protagonizando verdaderas proezas militares sin parangón en el Frente del Este, y llegando a los límites de la resistencia humana a temperaturas árticas y en territorio hostil contra un enemigo que representaba a una idea “subhumana”, asiática, esclavista y oriental (el bolchevismo), y que les superaba muchísimas veces en número. Debido a su juramento de fidelidad y a su sentido del deber, la SS fue, junto con la Luftwaffe y los submarinos, el cuerpo militar alemán que sufrió más bajas. Su memoria jamás se perderá, y su sangre regará el nacimiento de los nuevos soldados de Occidente. También en la base del adiestramiento ideológico SS estaban las creencias anticristianas. Uno de los comandantes SS más radicales en este aspecto fue sin duda Theodor Eicke jefe de la Totenkopfverbände, que inició una agresiva campaña anticristiana, durante la cual muchos SS que se aferraban a Jesús fueron expulsados del cuerpo.

Menos teorizar y más actuar: con eficacia alemana, los nazis organizaron las SS, una élite militar y biológica que estaba destinada a ser la nueva aristocracia del Nuevo Orden. En la imagen, una formación de la División SS “Leibstandarte Adolf Hitler”, la división más elitista de las SS. Para entrar en la Leibstandarte, era necesario medir 1,84 metros, tener entre 17 y 22 años, ser de sangre nórdica y tener una salud de acero. Durante muchos años, no permitían entrar en la Leibstandarte a nadie que tuviese el más mínimo defecto físico, como por ejemplo, gafas o un empaste dental.

El planteamiento nazi de 1923 no ha sido rebatido ni contestado satisfactoriamente por el Sistema (que se ha limitado a verter difamaciones demagógicas sobre el nazismo, pero procurando no tocar jamás sus argumentos). Por lo tanto, ha seguido acechando después de 1945… pero es de reconocer que el nazismo al igual que el capitalismo y el sionismo está infestado de herejías anticristianas.

Resumen extraído de Europa Soberana

Ampliar: http://europa-soberana.blogia.com/2011/030301-europa-soberana-presenta-el-arsenal-del-hereje-8213-grandes-personalidades-defie.php

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